Un tribunal federal de Estados Unidos dejó sin efecto de manera definitiva la tarifa de US$100,000 impuesta a las solicitudes de visas H-1B, una decisión que desmantela una de las trabas más severas para la contratación de talento extranjero especializado. Con ese fallo se reactivan procesos que habían quedado detenidos y baja la presión que durante meses afectó a trabajadores, graduados internacionales y compañías ligadas a la tecnología, la innovación y la investigación científica.
La medida había elevado hasta un nivel inviable el patrocinio migratorio para numerosas empresas. De acuerdo con los datos divulgados, cerca del 90 % de las pequeñas y medianas empresas cancelaron sus programas ante un costo que terminó cerrando oportunidades laborales para miles de profesionales. El efecto también alcanzó a graduados internacionales que, tras concluir sus estudios, no hallaron empleadores dispuestos a asumir el pago exigido por cada expediente.
La resolución judicial deja expuesto el costo real que tuvo esa tarifa sobre sectores estratégicos y sobre personas que vieron paralizados sus procesos migratorios y laborales. Con su eliminación, se corrige una carga que había profundizado la incertidumbre y frenado el reclutamiento especializado en áreas clave de la economía estadounidense.
