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La escasez de personal calificado vuelve a mostrar el freno al desarrollo

junio 13, 2026 · Redactor
La escasez de personal calificado vuelve a mostrar el freno al desarrollo
Foto: hoy.com.do

Aunque se destacan el crecimiento y la inversión, sectores de la construcción y la producción advierten desde el Cibao que la falta de personal técnico avanzado sigue condicionando la competitividad, la tecnificación y la llegada de nuevos proyectos.

La carencia de personal con condiciones técnicas avanzadas vuelve a poner sobre la mesa una brecha que, lejos de cerrarse, continúa funcionando como “cuello de botella” para el desarrollo del país. Voceros de Acoprovi y Aprocovici, dos entidades clave de la construcción en el Cibao, señalan que se enfrentan de forma constante a esa limitación, en un escenario en el que especialistas y asesores en desarrollo identifican el atraso en habilidades y competencias de jóvenes y adultos como un freno directo a la competitividad y la productividad.

El contraste resulta aún más evidente porque, pese a que República Dominicana figura como líder regional en captación de inversión extranjera y crecimiento del Producto Bruto Interno, persisten obstáculos elementales para sostener un aparato productivo de mayor valor agregado. Según reconocen en privado especialistas locales que asesoran a inversionistas, no son pocos los que llegan al país con la expectativa de encontrar capital humano de aceptable calificación y terminan desistiendo porque la prefactibilidad no les encaja.

Un estudio técnico del Ministerio de Industria y Comercio, sustentado en opiniones empresariales, ya había planteado la necesidad de que el sector productivo avance hacia operaciones de alto valor agregado, para lo cual se necesita personal con competencias técnicas avanzadas que hoy están escasamente disponibles. La advertencia también llega al campo: productores agrícolas de ritmos intensivos, incluidos bananeros, han indicado que “la falta de mano de obra calificada y no disponible localmente limita la posibilidad de tecnificar y mecanizar los campos”, una señal de alerta sobre una deuda pendiente entre el discurso de desarrollo y las capacidades reales del país.