La puesta en marcha de pabellones renovados en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y el Parque del Este, impulsada por el Gobierno bajo el lema «El cambio se siente en el deporte», también pone al descubierto que estas instalaciones arrastraban años de abandono antes de la cita de Santo Domingo 2026. La intervención abarca espacios destinados a varias disciplinas, en un momento en que la República Dominicana se alista para volver a ser sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El oficialismo exhibe las obras como una apuesta por instalaciones más modernas y funcionales para el desarrollo atlético del país, con beneficios para disciplinas como atletismo, natación, voleibol, baloncesto, béisbol y halterofilia. No obstante, el propio relanzamiento de estos pabellones remarca que la respuesta llegó condicionada por la cercanía del evento regional, lo que pone el foco en la necesidad de vigilar el mantenimiento y la continuidad de estas mejoras más allá del calendario internacional.
Las adecuaciones han sido asociadas por el Gobierno con la preparación de atletas, el alto rendimiento y el fortalecimiento de la base deportiva nacional, además de una apuesta por la juventud y la promoción de valores. Sin embargo, la recuperación de espacios tras años de deterioro instala una exigencia de rendición de cuentas sobre la gestión de la infraestructura deportiva y sobre la capacidad oficial de sostener en el tiempo condiciones adecuadas para los deportistas dominicanos.
