Joe Anthony López, vigilante de seguridad residente en La Vega, vive con una afección cardiaca que pone en riesgo su vida a cada momento, mientras continúa buscando fondos para el desfibrilador que su médico le indicó implantar de urgencia. Padece insuficiencia cardiaca desde 2018 y, luego de estudios como una resonancia magnética cardiaca, se determinó que su corazón apenas bombea un 20% de la sangre que debería impulsar normalmente, además de presentar daño en el ventrículo izquierdo y en la pared del corazón por el agrandamiento del órgano.
La condición lo ha llevado a padecer paros cardiacos repetidos. “Me han dado muchos paros cardiacos. Recientemente tuve uno que duro alrededor de 10 segundos y eso me preocupo mucho”, relató López. Pese a la gravedad del cuadro y al riesgo de una muerte súbita, el costo del procedimiento junto al aparato asciende a RD$1.9 millones, una suma fuera de su alcance. Hasta ahora cuenta con 900 mil pesos, incluidos 300 mil de una ayuda del gobierno.
Para tratar de reunir el dinero que le falta, López ha puesto su carro en sorteo, aunque reconoce que el proceso avanza con lentitud. “Esperando que se vendan los boletos me voy a morir”, expresó. A eso se suma que cada mes destina 13 mil pesos a medicamentos para controlar su condición, en un caso que vuelve a poner el foco sobre el peso económico que recae sobre pacientes en situaciones críticas aun cuando ya existe una recomendación médica urgente.
