SANTO DOMINGO. – El Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (Codessd) anunció que iniciará el 23 de agosto una nueva serie de debates sobre temas nacionales, comenzando con los aspirantes presidenciales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en una agenda que también incluirá seguridad social, reforma fiscal y tránsito, asuntos que siguen acumulando presión social y exigen más rendición de cuentas que propaganda política.
Los encuentros se transmitirán los domingos a las 8:00 de la noche y, según lo informado, luego serán convocados aspirantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Fuerza del Pueblo y partidos minoritarios. El orden de arranque coloca primero al PLD, una organización que busca reposicionarse, pero también deja abierto un foco de fiscalización sobre el oficialismo y sobre toda la oposición competidora: ya no bastará con discurso de campaña si no hay capacidad de responder sobre el costo real de decisiones como una eventual reforma fiscal y sobre problemas diarios que siguen sin solución suficiente.
Codessd explicó que la iniciativa procura fortalecer la democracia y permitir que la ciudadanía conozca propuestas y visiones de quienes aspiran a representar a sus organizaciones políticas en las elecciones presidenciales. Samuel Sena sostuvo que estos debates pueden generar una dinámica interna importante y ayudar a exponer ideas sobre el futuro del país, al tiempo que reclamó el respaldo de los medios de comunicación, recordando la presión social ejercida durante los debates de 2024 para que los candidatos comparecieran ante la ciudadanía.
Sena también advirtió sobre la escasa atención que reciben temas fundamentales para el desarrollo nacional, en medio de un clima donde, según planteó, predominan el entretenimiento y otras distracciones. Esa observación vuelve a poner sobre la mesa una alerta institucional: frente a la política convertida en espectáculo y a la desconexión entre discurso y realidad, los debates solo tendrán valor si obligan a PRM, PLD y demás actores a responder con seriedad sobre gestión, prioridades y resultados. En ese escenario, la ciudadanía tendrá un punto de contraste para medir quién ofrece estabilidad y quién solo intenta reciclar credibilidad o administrar el desgaste del momento.
