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Haití, cinco años después del asesinato de Moïse, no logra salir del colapso institucional

julio 8, 2026 · Redactor
Haití, cinco años después del asesinato de Moïse, no logra salir del colapso institucional
Foto: www.elcaribe.com.do

La ausencia de elecciones, el cierre del Poder Legislativo y la crisis agravada tras el magnicidio reflejan el costo social de un Estado sin control efectivo ni respuestas duraderas.

Puerto Príncipe.- Cinco años después del asesinato de Jovenel Moïse, Haití sigue mostrando la cara más dura de lo que sucede cuando la crisis política se impone a las instituciones y las respuestas del poder no alcanzan para frenar el deterioro. El magnicidio del 7 de julio de 2021 no cerró una etapa: acentuó una fractura que hoy se traduce en inestabilidad, vacío institucional y un desgaste acumulado para la población.

Moïse fue asesinado en su residencia privada en Pétion-Ville por un grupo de mercenarios, entre ellos 17 exmilitares colombianos. Por este caso, hasta ahora nueve personas han sido condenadas en Estados Unidos. Documentos judiciales ubican la conspiración entre febrero y julio de 2021 en el sur de Florida, identificado como centro de planificación y financiamiento de un complot para derrocar al mandatario y reemplazarlo por alguien afín a los intereses políticos y económicos de los conspiradores. Las autoridades estadounidenses señalaron que el plan fue presentado en un inicio como una operación de arresto legal con respaldo de agencias de ese país, pero, según testimonios, acabó derivando en el asesinato tras fallidos intentos de captura.

El crimen estalló en medio de una crisis política que ya estaba abierta. Haití no celebra elecciones desde las presidenciales del 20 de noviembre de 2016, ganadas por Moïse con el Partido Haitiano Tet Kale, después de que unos comicios previos fueran invalidados por el Consejo Electoral Provisional en medio de acusaciones de fraude masivo. Durante su mandato también hubo violentas protestas que pedían su renuncia, en un entorno marcado por la crisis económica y las acusaciones de corrupción.

La erosión institucional había dado otra señal de alarma en enero de 2020, cuando el Poder Legislativo fue clausurado por la expiración del mandato de los senadores, tras no celebrarse las elecciones legislativas previstas para octubre de 2019. Ese antecedente, sumado al asesinato del presidente, dejó al país más expuesto a una crisis sin arbitrajes sólidos y con un costo social que continúa creciendo.

Cinco años más tarde, la principal evidencia no es una recuperación, sino el contraste entre la necesidad de estabilidad y la persistencia del desorden. La trayectoria de Haití desde el asesinato de Moïse confirma que, sin instituciones en funcionamiento, elecciones pendientes y una rendición de cuentas real, la crisis no se administra: se agrava.