El Gobierno de Brasil rechazó este jueves la decisión de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles a importaciones de 60 economías, entre ellas la brasileña, y denunció que Washington está usando la lucha contra el trabajo forzoso como cobertura para una política comercial proteccionista. En un comunicado, la administración de Luiz Inácio Lula da Silva sostuvo que, ante la falta de fundamento legal interno para esa política, Estados Unidos optó por “manipular un tema tan importante” para justificar el nuevo impuesto.
La medida fue anunciada por la Administración de Donald Trump, que aplicará gravámenes de entre 10 % y 12,5 % a productos de 60 países y economías, alegando “esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso”. El anuncio llega a horas de que expire el arancel global temporal de 10 % impuesto por Washington. Brasil calificó los nuevos cargos de “completamente arbitrarios e injustificados” y adelantó que activará los mecanismos previstos en su Ley de Reciprocidad, además de llevar el caso al sistema de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Para Brasil, se trata del segundo golpe arancelario de Estados Unidos en la última semana, después del gravamen de 25 % que entró en vigor este miércoles por supuestas prácticas “desleales”. En su respuesta, el Ejecutivo brasileño recordó que el país ha sido reconocido durante décadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por su combate al trabajo forzado y que ha ratificado 66 convenios en vigor. “Mientras que Estados Unidos, que se arroga el derecho de juzgarnos y de imponer sanciones, ratificaron apenas diez de esas convenciones”, señaló la misiva, en un contraste que refuerza las exigencias de rendición de cuentas sobre el uso de sanciones con justificación política.
