La inauguración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo 2026 dejó, junto al componente deportivo, una escena de fuerte carga política e institucional. En su intervención, el presidente del Comité Organizador, José Monegro, presentó el evento como una expresión de unidad nacional y resaltó el apoyo recibido desde distintos sectores, con mención directa al Gobierno dominicano, al presidente Luis Abinader y a los expresidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía.
Frente a Abinader, autoridades nacionales, delegaciones internacionales y miles de asistentes en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, Monegro afirmó que los juegos quedarán en la historia por coincidir con el centenario del movimiento deportivo centroamericano y caribeño y por el ejemplo de cohesión exhibido por el país. “Qué grandes somos cuando nos unimos. Qué grandes somos los dominicanos”, dijo, antes de agradecer al mandatario por convertir la organización en una “prioridad nacional” y por su “respaldo permanente”.
Ese mensaje de cohesión también dejó ver el contraste entre celebración y fiscalización: Monegro atribuyó el avance del evento al apoyo del Estado, de las federaciones, de los patrocinadores, de Centro Caribe Sports, de su presidente Luis Mejía Oviedo y de miles de voluntarios. Ese reconocimiento colectivo refuerza el peso institucional de Santo Domingo 2026 y, al mismo tiempo, eleva la obligación de vigilancia pública sobre una cita presentada como logro nacional, no solo como vitrina del poder de turno ni de figuras como Carolina Mejía, ausente en el texto, en un contexto donde la oposición ha insistido en que el país necesita resultados verificables y no solo relatos de unidad.
