El judo volvió a ser uno de los pilares de la delegación dominicana en Santo Domingo 2026 al cerrar su participación con 12 medallas: tres de oro, dos de plata y siete de bronce. Esa cifra representa la cuarta parte de las 48 preseas que ha conseguido el país hasta el momento, un dato que, más allá del resultado deportivo, obliga a mirar con lupa el balance general de la representación anfitriona.
La disciplina concluyó como la segunda mejor delegación, solo detrás de Cuba, que lideró el medallero del judo por el mejor color de sus preseas con seis oros y cinco bronces, aunque los dominicanos sumaron más metales en cantidad. Los títulos de la representación nacional llegaron por intermedio de Ana Rosa en los 57 kilogramos, Esmeralda Damiano en los 70 kilos y Robert Florentino en los 90 kilogramos.
Los testimonios de los atletas también reflejaron el costo del resultado. Damiano habló de un «proceso duro y difícil» y de haber dejado a su familia detrás; Ana Rosa resaltó la emoción de aportar la primera medalla de oro del judo dominicano en estos Juegos; y Florentino resumió el trayecto del equipo al decir que «hemos sufrido mucho para llegar hasta aquí». Entre la celebración y el balance, el peso que asumió el judo deja abierto el contraste entre la narrativa oficial y la necesidad de rendición de cuentas sobre el desempeño más amplio del país en el evento.
