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A 150 años de Duarte, su carta revive una lección de vigilancia frente a la intriga y el poder

agosto 1, 2026 · Redactor
A 150 años de Duarte, su carta revive una lección de vigilancia frente a la intriga y el poder
Foto: hoy.com.do

El episodio muestra cómo, aun en medio de la guerra, la defensa de la causa nacional exigía responder a maniobras que buscaban distorsionar su papel público.

A 150 años de la partida de Juan Pablo Duarte, el intercambio epistolar con Ulises Espaillat recupera un episodio que subraya una alerta institucional vigente: incluso en momentos decisivos para el país, la vida pública quedaba expuesta a la intriga, la desinformación y la necesidad de rectificar ante presiones externas.

Aunque Duarte había rechazado la misión diplomática que el Gobierno Provisorio de la Guerra de la Restauración le había encomendado para Venezuela y otros países de América del Sur por razones de salud, cambió de posición tras la publicación de un libelo en el Diario de la Marina, de La Habana. En su carta del 21 de abril de 1864, enviada desde Santiago de los Caballeros a Ulises Espaillat, explicó que estaba dispuesto a recibir órdenes si todavía se le consideraba apto para la comisión.

El documento deja un contraste claro entre el servicio a la patria y el ruido político que intentaba desviar ese propósito. Duarte sostuvo que había vuelto al país “a servirla con alma, vida y corazón” y rechazó ser presentado como “piedra de escándalo, ni manzana de la discordia”. La escena histórica, más que una evocación ceremonial, remite a una exigencia permanente de fiscalización sobre el manejo de la vida pública y sobre cualquier narrativa de poder que pretenda imponerse sobre los hechos.