Los gobiernos de la República Dominicana y de Venezuela informaron este domingo el inicio de una normalización gradual de sus relaciones diplomáticas y consulares, pero el anuncio quedó limitado a un comunicado conjunto que no fija fechas ni detalla el contenido de la hoja de ruta acordada. La primera fase, según el documento fechado el 2 de agosto de 2026, estará centrada en reabrir los servicios consulares suspendidos.
La medida llega después de que la interrupción de esos servicios afectara a miles de dominicanos y venezolanos, un costo ciudadano que ahora ambos gobiernos buscan atender de forma progresiva. Aunque el comunicado presenta la reapertura como el primer paso formal para restablecer los canales institucionales, deja pendientes las explicaciones sobre el cronograma y las acciones concretas que regirán el proceso.
El deterioro de las relaciones se produjo tras las elecciones presidenciales venezolanas de 2024, cuando el Gobierno dominicano cuestionó la falta de transparencia del proceso y desconoció los resultados anunciados por las autoridades venezolanas. Con este giro, la normalización abre un nuevo frente de fiscalización sobre la coherencia entre aquella posición y el esquema ahora pactado, mientras la sociedad civil y los ciudadanos afectados quedan a la espera de resultados verificables más allá del anuncio oficial.
