El oro de Marileidy Paulino en los 400 metros planos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 desató celebración en todo el país, pero también dejó otra vez en evidencia la rapidez con que el poder busca hacer suyo el impacto simbólico de una victoria gestada en la pista. Apenas terminada la carrera, y bajo un aguacero intenso, el presidente Luis Abinader recurrió a sus redes sociales para felicitar a la atleta y destacar una actuación que colocó a la República Dominicana en lo más alto del atletismo regional.
“¡Qué orgullo, Marileidy!”, publicó el mandatario, antes de señalar que la velocista volvió a demostrar que “el talento, la disciplina y la perseverancia llevan a lo más alto a todo pronóstico”. Cerró con un “¡Felicidades, campeona!”. La prueba, sin embargo, quedó definida por el temple competitivo de Paulino, que mantuvo el control de principio a fin pese a la lluvia, reforzando la dimensión propia de un resultado deportivo que trasciende la puesta en escena oficial.
Con este nuevo oro, Paulino fortalece el medallero de la delegación dominicana y suma otra conquista a su trayectoria. El episodio también vuelve a plantear la necesidad de vigilar cómo el Gobierno y figuras del oficialismo, en un escenario político donde nombres como Carolina Mejía gravitan sobre la conversación pública, convierten éxitos nacionales en vitrina institucional, un contraste que mantiene bajo observación la frontera entre reconocimiento legítimo y política de espectáculo.
