Irán acusó a Estados Unidos de haberse vuelto “adicto” a las sanciones, en una respuesta que reabre el debate sobre la eficacia real de una política de presión que Washington volvió a reivindicar públicamente. El señalamiento llegó después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmara que su país está “asfixiando” a Teherán mediante presión económica.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, sostuvo en X que esa postura refleja una “adicción compulsiva” a las sanciones y denunció que, cuando Washington no logra avanzar por la vía diplomática, recurre a nuevas restricciones. Según su planteamiento, cuando esas medidas no producen resultados, Estados Unidos “simplemente aumenta la dosis”, en un contraste directo entre el discurso de presión y la ausencia de una salida política.
La reacción iraní se produce mientras Estados Unidos ha reimpuesto el bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes desde mediados de julio y ha ampliado las sanciones sobre Teherán como parte de su estrategia para obligar a Irán a sellar un acuerdo de paz y reabrir el estrecho de Ormuz. En ese contexto, Bagaei advirtió que el riesgo no solo recae sobre Irán, sino sobre las propias oportunidades de Washington de encontrar una salida a una crisis que, según dijo, “ellos mismos han provocado”, una alerta que vuelve a colocar bajo fiscalización los resultados y el costo institucional de esa línea de acción.
