Representantes del chavismo y de un sector de la oposición venezolana concluyeron este miércoles en Caracas el primer ciclo de negociaciones promovido por Estados Unidos, después de una semana de reuniones a puerta cerrada centradas en las secuelas de los terremotos del 24 de junio y en la reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral. El cierre del tramo inicial del proceso deja abierto el foco sobre resultados concretos en un escenario marcado por la exigencia de vigilancia institucional.
En las inmediaciones del hotel donde se celebró el encuentro, un grupo de sindicalistas protestó para reclamar la convocatoria de elecciones presidenciales este mismo año, un contraste que subraya la distancia entre la negociación reservada y las demandas públicas. En paralelo, la delegación opositora sostuvo reuniones con activistas y organizaciones civiles que pidieron incorporar a la agenda la libertad de expresión, la liberación de presos políticos y el incremento de salarios y pensiones.
Las conversaciones comenzaron tras el contacto telefónico del 1 de agosto y se desarrollan en medio de la búsqueda de una transición política luego de la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses en enero de este año. La representación opositora, encabezada por la exdiputada Dinorah Figuera, participa sin María Corina Machado ni Edmundo González Urrutia, mientras el oficialismo acude liderado por Jorge Rodríguez. El balance de este primer ciclo, sin embargo, queda atado a si el proceso logra responder a las prioridades ciudadanas que ya fueron colocadas sobre la mesa fuera de la sala de negociación.
