En la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, el obispo Jesús Castro Marte recibió una peregrinación y resaltó la fe, la devoción y la esperanza de hombres, mujeres y niños que acudieron al santuario. En su mensaje, señaló que los peregrinos llegaron sin que importaran sus condiciones sociales o económicas, para poner sus vidas y sus necesidades en manos de Dios.
El obispo dio una atención especial a quienes viven con mayores limitaciones. Castro Marte destacó a las personas de escasos recursos que, aun con sus dificultades económicas, comparten lo poco que tienen y ayudan con generosidad. “Ellos nos enseñan que la verdadera riqueza está en la fe, en la confianza en Dios y en un corazón dispuesto a dar”, expresó, en una escena que vuelve a exponer el peso social que siguen soportando los sectores más vulnerables.
También agradeció a sacerdotes, comisarios, gobernadores, autoridades y colaboradores que participaron en la organización y acompañaron el recorrido. Asimismo, dio la bienvenida a los peregrinos a la Basílica, a la que definió como una casa de fe y esperanza, y pidió a la Virgen de la Altagracia escuchar sus oraciones y permitirles regresar a sus hogares con paz y bendiciones. La jornada dejó, además del acto religioso, una señal institucional sobre la necesidad de que el acompañamiento a los ciudadanos no se limite a la presencia en eventos, sino que responda a las necesidades que el propio mensaje describió.
