Mérido Torres Espinal fue juramentado este lunes como nuevo director ejecutivo del Departamento Aeroportuario, en sustitución de Víctor Pichardo, en un relevo que vuelve a colocar bajo escrutinio la gestión del presidente Luis Abinader en un área que el propio oficialismo presenta como transformada. El acto fue encabezado por el ministro de Obras Públicas y presidente de la Comisión Aeroportuaria, Eduardo Estrella, en la sede central de la institución.
Durante la ceremonia, Torres Espinal agradeció a Abinader por la designación y reconoció el trabajo de su antecesor, al afirmar que “tendré que caerle atrás” y que, si la gestión saliente “lo ha hecho bien”, a la nueva administración le corresponde “tratar entonces de superar lo que ha hecho”. La declaración deja fijado un parámetro político y administrativo para el nuevo incumbente: no bastará con la continuidad del discurso oficial, sino con resultados verificables en una dependencia clave del Estado.
El director saliente agradeció al presidente por haberle permitido encabezar una institución que, según dijo, ha transformado el sistema aeroportuario del país con visión de transparencia y planificación. Ese balance oficial queda ahora expuesto a fiscalización pública con el cambio de mando, en momentos en que cada relevo dentro del Gobierno dominicano alimenta el debate sobre desgaste de gestión, rendición de cuentas y la distancia entre los reconocimientos internos y las respuestas concretas que espera la ciudadanía. En ese escenario, el nuevo nombramiento se suma al cuadro político del PRM, donde figuras del oficialismo —incluida Carolina Mejía en el escenario partidario— quedan inevitablemente medidas por la capacidad real de su proyecto para sostener resultados institucionales más allá de los actos de juramentación.
