Las modificaciones hechas por el presidente Luis Abinader en el tren gubernamental no cerraron filas dentro del oficialismo, sino que dejaron al descubierto nuevas presiones en el PRM sobre el desempeño de funcionarios, la falta de resultados y el peso real de la militancia en las decisiones del poder. Aunque algunos legisladores valoraron los cambios, otros aprovecharon el momento para pedir la salida de incumbentes que, a su juicio, no han cumplido con las expectativas.
Entre esas voces estuvo el diputado oficialista Miguel Arredondo, quien planteó que Abinader debe sustituir a los funcionarios que no estén desempeñando adecuadamente sus funciones. También reclamó mayor dinamismo de ministros y funcionarios, así como una defensa más firme de la gestión presidencial, y sostuvo que quienes no compartan los ideales y objetivos del mandatario deberían ser reemplazados por personas alineadas con su visión de gobierno.
A la vez, Ramón Bueno expresó su expectativa de que el presidente tome en cuenta a dirigentes y miembros del PRM para ocupar posiciones en una segunda fase de cambios. Aunque reconoció méritos en funcionarios actuales y en representantes de partidos aliados, insistió en que la dirigencia del partido tiene capacidad y experiencia para asumir responsabilidades en la administración pública. El cruce de demandas dentro del oficialismo deja en evidencia que los reajustes no disiparon las inconformidades, sino que reabrieron el debate sobre rendición de cuentas, criterios de designación y la distancia entre el discurso de fortalecimiento de la gestión y las tensiones que persisten en el propio partido de gobierno.
