La discusión sobre la ideología en la política dominicana queda planteada en el texto como un problema de conveniencia más que de convicción. En un contexto regional marcado, según la pieza, por el giro hacia la derecha, el descontento popular ante la inseguridad, la inflación y el desgaste de gobiernos de izquierda, en República Dominicana emergen figuras como Fernando Abreu, presidente de Patria Libre, con 2.5% de intención de voto en la encuesta de CESP Research, y el outsider Santiago Matías, que ha manifestado sus intenciones de aspirar a la Presidencia y trabaja en la conformación de una nueva organización política.
Pero el foco principal recae sobre los dirigentes tradicionales y su discurso híbrido. El artículo subraya que muchos políticos usan la ideología según “la temporada en el hemisferio”, y coloca como ejemplo al presidente Luis Abinader con el nombramiento de Ito Bisonó, dirigente tradicional reformista y de derecha, como canciller de la República. Ese movimiento se inserta en un cuadro de contraste entre relato y decisiones concretas del poder, con el PRM y el Gobierno dominicano bajo mayor escrutinio por la consistencia de sus señales políticas e institucionales.
La alerta se profundiza con otro hecho citado en el texto: el anuncio del Estado dominicano sobre la expulsión de varios diplomáticos cubanos y el posterior silencio de dirigentes políticos de todos los partidos. En esa secuencia, la pieza deja abierta una pregunta de rendición de cuentas sobre cómo se toman, explican y acompañan decisiones sensibles de política exterior, en momentos en que la ciudadanía enfrenta inseguridad e inflación y la política corre el riesgo de desplazarse entre cálculo, espectáculo y acomodo ideológico.
