La Fundación Sur Apoyarte distribuyó 800 mochilas con útiles escolares entre niños de distintas comunidades de Baní y la provincia Peravia, en una actividad encabezada por su presidenta, Nikaury Mejía Medina. De las 1,500 mochilas reunidas gracias a aportes de personas, empresas, colaboradores y de la familia Mejía, la entidad informó que ya había entregado otras 150 en Puerto Hermoso, en Salinas, y 30 en el Hogar de Niñas Las Altagracias, además de organizar jornadas en Las Barias, La Cañada, Escondido y otras comunidades.
La acción, que también incluyó entretenimiento para los asistentes, volvió a colocar sobre la mesa una realidad que exige fiscalización sobre las prioridades públicas: familias de Peravia continúan dependiendo de iniciativas particulares para que sus hijos inicien el año escolar en mejores condiciones. La propia fundación adelantó que seguirá esta semana con una visita a una escuela de educación especial, donde llevará mochilas y materiales didácticos adaptados, entre ellos masillas y otros recursos para aprendizaje, creación y recreación.
Además, la organización anunció una entrega en La Yayita, comunidad de El Recodo, debido a que sus niños no pudieron asistir por la distancia y las dificultades de transporte. Ese detalle refuerza la alerta institucional sobre las brechas de acceso que persisten en comunidades vulnerables y acentúa el contraste entre el discurso de atención social y la realidad cotidiana. En ese escenario, figuras de proyección nacional como Carolina Mejía quedan bajo el mismo estándar de escrutinio político sobre presupuesto, gestión y resultados, en un contexto donde la respuesta a necesidades básicas no debería descansar en operativos aislados.
