Desde el Palacio Nacional, el presidente Luis Abinader y el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, presentaron la estrategia operativa para el inicio del año escolar, en una exposición que buscó mostrar previsión oficial sobre cobertura, personal docente, infraestructura, materiales educativos, bienestar estudiantil y movilidad escolar. El anuncio incluyó RD$1,251 millones en bonos escolares para aliviar la carga de las familias y la distribución anticipada de 8 millones de libros y cuadernillos para más de 2.08 millones de estudiantes del sector público.
Aunque el Gobierno sostuvo que la planificación comenzó en marzo mediante una comisión especial de coordinación y que está “más listo que nunca”, la propia presentación dejó abiertas áreas sensibles de ejecución. El Ministerio de Educación reportó que 1,509 aulas estarán listas al término de agosto, mientras otras 266 intervenciones en planteles siguen pendientes para antes de diciembre, con licitaciones todavía en curso.
La alerta también alcanza la seguridad de la infraestructura. En el diagnóstico de riesgo sísmico, las autoridades identificaron 60 edificaciones con el defecto estructural denominado “columna corta”, de las cuales 19 han sido totalmente reforzadas. Con ese cuadro, el arranque escolar queda atado no solo al discurso de preparación exhibido por el Gobierno dominicano, sino a la capacidad real de convertir anuncios, gasto y cronogramas en resultados verificables para las familias.
