El ataque contra un niño de 13 años en Villa Mella, Santo Domingo Norte, volvió a colocar bajo escrutinio la capacidad de respuesta ante hechos de violencia intrafamiliar que escalan hasta poner en riesgo la vida de menores. La madre, Rosaura de la Nieve, relató que su hijo fue herido por su padrastro el pasado domingo y que el presunto agresor, José Alberto, alias «el Quemao», huyó después del incidente y permanece prófugo, según denunciaron los familiares.
De acuerdo con su testimonio, el hombre se tornaba celoso y agresivo cuando consumía bebidas alcohólicas. Rosaura contó que, tras regresar a la vivienda, le reclamó porque trataba de manera brusca a una niña pequeña, hija de ambos. Según su versión, él tomó un cuchillo del área de la cocina, por lo que ella salió a pedir ayuda y pidió a una hija de 15 años que llamara al 911. En ese momento, dijo, recibió un golpe en el rostro; luego, el agresor le destruyó el celular contra una pared y volvió a atacarla con el arma blanca, causándole una herida en un brazo.
El caso deja una señal de alerta institucional por la gravedad de la agresión y por la fuga del señalado atacante, mientras el menor sigue luchando por su vida. Más allá del drama familiar, el hecho reabre la exigencia de vigilancia, protección efectiva y rendición de cuentas frente a episodios de violencia que terminan golpeando a los más vulnerables.
