La investigación sobre el accidente de la aeronave que despegó desde el Aeropuerto Internacional de La Romana con destino a Austin, Texas, y en el que murieron sus dos pilotos, incorporará a los fabricantes de los motores, según informó el presidente de la Junta de Aviación Civil (JAC), Héctor Porcella. De acuerdo con el funcionario, los componentes son de origen israelí y canadiense, por lo que representantes de esos países fueron invitados a colaborar conforme a la normativa internacional de aviación civil.
Porcella señaló que las pesquisas están a cargo de la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación Civil de la República Dominicana, con apoyo de autoridades especializadas de Estados Unidos y de los países vinculados a la fabricación de la aeronave y sus componentes. También explicó que, por tratarse de una aeronave con matrícula estadounidense, las autoridades dominicanas notificaron de inmediato a los organismos competentes de Estados Unidos, que participan activamente en el proceso.
El presidente de la JAC sostuvo que la recopilación de evidencias técnicas, registros de vuelo y comunicaciones requiere un análisis exhaustivo, por lo que no habrá resultados inmediatos. En ese contexto, recordó que las normas internacionales prevén un informe preliminar dentro de los primeros 30 días posteriores al accidente y que el informe final puede tardar varios meses, un escenario que mantiene bajo escrutinio el proceso oficial mientras persisten las expectativas de respuestas claras sobre lo ocurrido.
