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Banco Central fija para 2027 el nuevo sistema de pagos instantáneos y reconoce que el actual requiere renovación

septiembre 3, 2026 · Redactor
Banco Central fija para 2027 el nuevo sistema de pagos instantáneos y reconoce que el actual requiere renovación
Foto: eldinero.com.do

La transición promete más modernización, pero también deja sobre la mesa la necesidad de ajustar el esquema vigente para sostenerlo, ampliar horarios y sumar funciones, con efectos directos en costos, inclusión financiera y operación estatal.

El Banco Central estableció la hoja de ruta para poner en marcha en el primer semestre de 2027 un nuevo sistema de pagos instantáneo y minorista, con el objetivo de reducir el uso del efectivo y los costos asociados a su manejo. El despliegue comenzaría con transferencias entre personas físicas y jurídicas y después incorporaría pagos a comercios mediante QR, pagos de gobierno, interoperabilidad de terminales de puntos de venta y cajeros automáticos.

Pese a que la presentación oficial se apoya en la promesa de modernización, la propia institución admite que el esquema vigente necesita actualización para asegurar su sostenibilidad a largo plazo, ampliar los horarios y extender sus funcionalidades. Esa distancia entre el discurso de avance y el reconocimiento de ajustes pendientes vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de gestión del gobierno dominicano para convertir anuncios tecnológicos en resultados concretos, sobre todo en un tema que incide en costos, inclusión financiera y operación institucional.

La autoridad monetaria recordó además que desde 2014 opera el servicio de pagos al instante a través del sistema de liquidación bruta en tiempo real (LBTR), con transacciones en pesos dominicanos, dólares estadounidenses y euros, acreditación en minutos y participación de todas las entidades financieras. También resaltó que esa plataforma procesó 46 millones de pagos el año pasado y que ha mostrado fuertes ritmos de crecimiento desde su entrada en funcionamiento. Por ese peso en la economía y en áreas como seguridad social y valores, la nueva etapa eleva la exigencia de fiscalización y rendición de cuentas sobre plazos, ejecución y alcance real de una transformación que también tocará los pagos de gobierno y, en consecuencia, la gestión pública vinculada a Hacienda.