La digitalización está llevando a los bancos a competir más allá de sus terrenos habituales, en un mercado en el que ya no solo se miden entre ellos, sino también con firmas especializadas en pagos, préstamos, inversiones y otros servicios financieros. Así lo planteó Nicolás Franco, presidente ejecutivo de Latam y España en Socorro Partners, durante el XXIX Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el XXIV Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca), celebrado en Boca Chica, al sostener que el porvenir del sector dependerá más de la integración entre bancos y fintech que de la competencia directa.
Ese enfoque refleja un giro de fondo en la industria financiera. Las fintech aprovechan la infraestructura regulatoria y tecnológica de los bancos, mientras las entidades tradicionales procuran atraer nuevos clientes y abrir modelos de negocio. En ese proceso gana terreno la banca como servicio, mediante la cual los bancos ponen su infraestructura a disposición de terceros a través de API para desarrollar productos financieros. “Hoy vemos bancos que compran fintech y fintech que compran bancos. El camino es la integración y la colaboración”, afirmó Franco.
A la vez, avanzan las finanzas embebidas, que integran crédito, pagos y otros servicios dentro de empresas no financieras con una amplia base de clientes. Ese movimiento, respaldado por el uso de datos sobre el comportamiento de los usuarios, refuerza la necesidad de seguimiento institucional sobre una transformación que impacta de forma directa a los consumidores y al sistema. En un escenario de cambios acelerados, el debate ya no es únicamente tecnológico: también pasa por la capacidad de las instancias públicas y regulatorias para no quedarse atrás frente a una industria que redefine sus fronteras a mayor velocidad que el discurso oficial sobre modernización.
