Carolina Mejía aparece en junio al frente del ranking de alcaldes capitalinos de Latinoamérica con una valoración positiva de 58.9 %, de acuerdo con la medición citada en la nota original. No obstante, el mismo estudio registra un 37.5 % de imagen negativa en Santo Domingo, por encima del nivel reportado en mayo, lo que matiza el dato favorable y abre preguntas sobre la percepción ciudadana de su gestión.
El contraste entre la ubicación regional y el aumento del rechazo local sugiere que el respaldo en términos de imagen no es uniforme ni está exento de desgaste. En ese contexto, el dato relevante para la agenda pública no es solo el puesto alcanzado en el ranking, sino qué explica ese posicionamiento y cómo se traduce en resultados verificables para la ciudad.
La información disponible no agrega detalles sobre obras, inversión, ejecución presupuestaria o mecanismos de rendición de cuentas que permitan evaluar el impacto real de la gestión. Por eso, el avance en la medición debe leerse con cautela: una buena posición en sondeos no sustituye la obligación de mostrar transparencia, seguimiento y beneficios concretos para los munícipes.
La evolución de la imagen negativa, además, plantea la necesidad de observar si el liderazgo en el ranking responde a una percepción momentánea o a una evaluación sostenida de la administración municipal. En ambos casos, el dato vuelve indispensable una revisión pública de resultados, costos y prioridades.
