La Comisión Electoral Central de Israel aseguró que las informaciones difundidas durante el jueves sobre una posible injerencia externa en las elecciones “carecen por completo de fundamento” y sostuvo que la pesquisa en curso no alterará los resultados finales. El mensaje fue emitido de madrugada por el director de la CEC, Dean Livne, junto con los resultados definitivos, en un intento por contener el impacto de una controversia que ya había escalado al plano institucional. Según Livne, la investigación se abrió después de que el Shin Bet entregara al presidente de la CEC, el juez Noam Sohlberg, información clasificada cuyos detalles no fueron revelados. Antes, Sohlberg había pedido al jefe del Shin Bet, David Zini, que indagara denuncias sobre una posible injerencia extranjera.
En esa carta, el magistrado habló de “sospechas graves de influencia indebida sobre las elecciones mediante financiación extranjera procedente de agentes externos que actúan contra el interés israelí”. El caso tomó fuerza después de que el Likud denunciara irregularidades, entre ellas “miles de sobres” con “dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam”. Medios israelíes también reportaron que en la información presentada a la CEC había menciones a una posible financiación por parte de Catar, acusación que ese país negó categóricamente. Aunque la autoridad electoral insiste en desmentir las versiones publicadas, la existencia de una investigación basada en material reservado mantiene abierto el foco sobre la necesidad de vigilancia y explicaciones públicas en un proceso ya bajo escrutinio.
