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De la Espriella cerrará la consejería de paz y recortará más de 200 cargos

julio 14, 2026 · Redactor
De la Espriella cerrará la consejería de paz y recortará más de 200 cargos
Foto: elnuevodiario.com.do

El presidente electo de Colombia plantea una reestructuración de la Casa de Nariño tras señalar que la política de diálogos del gobierno saliente no logró el desarme de grupos armados, en medio de la presión por resultados y control institucional.

BOGOTÁ.- Tras señalar que la estrategia de diálogo directo del gobierno saliente no consiguió desarmar a los grupos armados más poderosos, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que eliminará la consejería presidencial de paz. La decisión vuelve a poner bajo examen la distancia entre el discurso oficial y los resultados en seguridad.

El mandatario electo afirmó que su prioridad será “la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que reina en este momento y que se va a acabar desde que asuma el cargo” el 7 de agosto. Dos semanas antes había dado un mes de plazo a los grupos armados ilegales para someterse a la justicia y advirtió que no hará “concesiones inaceptables”, en alusión a las políticas del gobierno saliente para el desarme de guerrillas y grupos narcotraficantes.

La eliminación de esa consejería hará parte de una reestructuración más amplia en la Presidencia, que incluye la supresión de más de 200 puestos y el traslado de algunas funciones a ministerios como Interior y Defensa. Según dijo, esos cambios permitirán ahorrar 10.000 millones de pesos, equivalentes a 3,1 millones de dólares, en una medida que reabre el debate sobre el tamaño del aparato presidencial y la eficacia de estructuras que no evitaron el deterioro de la seguridad.

Desde la campaña, De la Espriella también había planteado la eliminación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), a la que califica como un “tribunal de venganza” que dicta sentencias con “asimetría”. La JEP nació del acuerdo de paz de 2016 que desarmó a la guerrilla de las FARC y juzga las violaciones más graves a los derechos humanos cometidas durante el conflicto por los actores armados. En ese marco, el anuncio no solo supone una ruptura política: también deja abierta una alerta institucional sobre cómo se reemplazarán funciones sensibles mientras sigue la exigencia de resultados concretos y no de nuevas promesas desde el poder.