La mayor demanda de energía ligada a las nuevas tecnologías abre espacio para nuevos proyectos de generación, aunque su financiamiento continúa sujeto a condiciones concretas de riesgo, contratación y ejecución. En el panel “Energía después del shock: costos, resiliencia y adaptación empresarial”, dentro del foro “Visión de Negocios 2026: Después del shock: riesgos, reacomodos y oportunidades”, Rocío Velarde, gerente general de Banca Corporativa para Citi República Dominicana, explicó que uno de los primeros filtros de la banca es el país donde se desarrollará el proyecto y el nivel de riesgo de ese mercado.
Asimismo, Velarde señaló que la viabilidad financiera depende de saber quién comprará la energía, de la estructura contractual y de la duración de los acuerdos, ya que los contratos de largo plazo brindan mayores garantías y mejoran la bancabilidad. Añadió que las entidades financieras favorecen iniciativas que refuercen la diversificación y resiliencia de la matriz, así como proyectos respaldados por desarrolladores con experiencia y por esquemas de construcción menos complejos.
Lo expuesto en el foro deja claro que el desarrollo eléctrico no se sostiene únicamente en la necesidad de más energía, sino también en la capacidad de ofrecer certidumbre institucional y comercial. En un escenario de demanda creciente, los criterios planteados por la banca ponen el foco en la necesidad de vigilancia y resultados concretos para que las oportunidades de inversión no se queden en expectativa.
