La desaparición de Bienvenido Eusebio Díaz, de 57 años, ha dejado a su familia en una búsqueda marcada por la incertidumbre y por la necesidad de asumir diligencias por cuenta propia. Según sus parientes, salió de su vivienda en Higüey el jueves 21 de mayo rumbo a Verón para reunirse con una persona que se promocionaba como brujo en TikTok, donde ofrecía supuestos servicios de adivinación y números de suerte. Las indagatorias preliminares indican que llegó hasta el cruce de Verón, pero desde entonces no se conoce su paradero.
En medio de la falta de información sobre su ubicación, los hijos de Bienvenido emprendieron su propia investigación. De acuerdo con la familia, lograron identificar el perfil de TikTok del individuo y obtener el número telefónico que usaba para contactar posibles clientes. Incluso, uno de los familiares se hizo pasar por interesado en esos servicios para conseguir más datos sobre su localización.
A partir de esas gestiones, y con apoyo de agentes del Departamento de Investigaciones Criminales (Dicrim) en Verón, la familia afirma que pudo ubicar a un motoconchista que presuntamente trasladaba personas hasta el lugar donde operaba el hombre investigado. Para los parientes, esa pista supuso un avance importante en un caso que también abre cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta ante una desaparición y sobre la vulnerabilidad de ciudadanos frente a ofertas difundidas en redes sociales.
