En una audiencia tensa en el Senado, Anthony Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) y una de las figuras centrales de la respuesta sanitaria de Estados Unidos durante la pandemia de COVID-19, invocó este miércoles la Quinta Enmienda, en un episodio que devolvió la rendición de cuentas al centro del debate.
La comparecencia se celebró ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, presidido por el senador republicano Rand Paul, que investiga decisiones adoptadas durante la pandemia, entre ellas aspectos relacionados con el origen del SARS-CoV-2 y el financiamiento de investigaciones científicas. Fauci rehusó responder a numerosas preguntas de los legisladores al ampararse en su derecho constitucional a no autoincriminarse, mientras Paul insistía en que debía contestar y advertía sobre la posibilidad de impulsar un procedimiento por desacato al Congreso.
Especialistas recuerdan que invocar la Quinta Enmienda no supone una admisión de culpabilidad, pero el hecho de que uno de los rostros más visibles de la gestión sanitaria opte por guardar silencio bajo juramento acentúa el contraste entre el discurso oficial y las explicaciones que siguen reclamándose desde el poder legislativo. Fauci afirmó que actuó por recomendación de sus abogados y denunció que la investigación en su contra responde a un trasfondo político, aunque la audiencia dejó abierta una señal de alerta institucional sobre decisiones públicas que continúan bajo escrutinio.
