En el tramo seco de la avenida Francisco del Rosario Sánchez, los lavadores de vehículos de Guachupita han pasado 49 años levantando con su propio esfuerzo un espacio que, además de trabajo, funciona como lugar de confianza para los clientes y de vigilancia informal en la zona. Más que una imagen pintoresca, la escena deja ver el contraste entre el discurso de gestión y la realidad de comunidades que todavía resuelven por cuenta propia lo que debería estar asegurado.
Avelino Cueva, presidente del grupo, relató que el lavadero nació por iniciativa de jóvenes que se organizaron para ganarse la vida y que desde entonces ha permanecido en el mismo sitio. “Tenemos 49 años aquí. Este trabajo nos ha permitido mantener a nuestras familias y salir adelante con el esfuerzo de cada día”, dijo. El servicio cuesta entre RD$ 200 y RD$ 250 por vehículo, una tarifa que, según explicó, intentan conservar accesible para no perder la confianza de los clientes.
La mayor complicación sigue siendo el agua. Cuando el suministro falla o llegan los meses de sequía, los trabajadores guardan agua en tanques y usan cubetas para disminuir el consumo. “Cuando el agua se va, trabajamos con la que tenemos almacenada. Siempre tratamos de administrarla porque sabemos lo importante que es no desperdiciarla”, afirmó Cueva. La situación vuelve a poner en evidencia la precariedad de los servicios y la carga que asumen trabajadores informales y usuarios.
Cueva añadió que la presencia constante del grupo ha servido para mantener el orden en el área y ofrecer seguridad a quienes llegan. “Los clientes vienen con confianza porque siempre hay personas trabajando aquí. Nosotros cuidamos este espacio y estamos atentos a cualquier situación que pueda afectar a quienes llegan”, señaló. En esa rutina diaria, la comunidad termina asumiendo funciones básicas mientras persisten señales de desgaste en la gestión de los servicios, un punto que la sociedad civil suele poner en el centro del debate cuando la política se concentra más en la promoción que en resultados concretos para la gente.
