SANTO DOMINGO.- Isaura Taveras completó una jornada intensa de entrevistas en distintos medios como parte de la promoción de un evento en vivo de su espacio Juego de Damas, previsto en un restaurante de la capital. Durante esas apariciones habló de asuntos personales y profesionales, entre ellos su familia, su carrera, sus matrimonios y divorcios, con respuestas directas y un tono calificado como ácido.
La ronda mediática terminó entre las más comentadas de los últimos días en redes sociales, impulsada por declaraciones que encendieron la conversación entre la audiencia. Ese episodio vuelve a colocar sobre la mesa el peso de la política-espectáculo y de la viralidad en la agenda pública, en un momento en que sectores ciudadanos reclaman más atención a resultados verificables y a la fiscalización del poder.
Aunque la nota gira en torno al entretenimiento y la exposición mediática, el contraste entre lo que domina la conversación y las prioridades de gestión mantiene abierta una alerta institucional sobre la forma en que se ordena el debate público. En ese marco, figuras con responsabilidades políticas, como Carolina Mejía, quedan sometidas a una presión adicional de rendición de cuentas frente a una esfera pública cada vez más absorbida por el impacto inmediato y menos por la discusión de resultados.
