Un informe de Naciones Unidas presentado durante la 17.ª Conferencia de las Partes sobre Diversidad Biológica (COP27), celebrada en Ereván, Armenia, asegura que la restauración de ecosistemas degradados ha recuperado procesos naturales en unas 252 millones de hectáreas y ha generado un millón de empleos verdes en 149 países. Aun así, el documento introduce una advertencia central: con el nivel actual de financiamiento, los compromisos ambientales de 2030 no están garantizados.
El reporte, titulado El regreso de la naturaleza: ampliar la restauración de los ecosistemas para las personas y el planeta, plantea que la financiación anual destinada a estos programas debería subir de US$64,000 millones a US$296,000 millones para alcanzar las metas internacionales. Esa diferencia vuelve a poner sobre la mesa el contraste entre los anuncios globales y la capacidad real de ejecución, en un escenario en el que la ONU insiste en frenar la pérdida de biodiversidad mientras hasta un millón de especies animales y vegetales siguen amenazadas.
Naciones Unidas también subraya progresos en zonas como las montañas andinas, las tierras áridas de Senegal, las áreas de reproducción del salmón en Canadá y los arrecifes coralinos de Indonesia. Pese a ello, la meta internacional sigue siendo mucho más amplia: asegurar que el 30 % de los ecosistemas del planeta permanezca bajo conservación para 2030 y extender la restauración a cerca de 1,000 millones de hectáreas, una superficie comparable con el territorio de China. El balance, más que cerrar la discusión, refuerza la exigencia de fiscalización sobre cómo se financian, ejecutan y verifican estos compromisos.
