La tregua vigente en Líbano no ha impedido que siga aumentando el número de víctimas. De acuerdo con las autoridades sanitarias libanesas, los ataques israelíes han provocado al menos 3,433 muertos y 10,395 heridos desde el 2 de marzo, en una escalada que deja en evidencia la distancia entre los acuerdos formales y la situación real sobre el terreno. Entre los fallecidos se cuentan 128 profesionales de la salud, según el Ministerio de Sanidad.
El aumento de la ofensiva llegó después de nuevas órdenes del Gobierno israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que autorizó ataques contra supuestos objetivos vinculados a Hezbolá en Dahiye, al sur de Beirut, al alegar violaciones reiteradas del alto el fuego y ataques contra ciudades israelíes. Pese a la tregua alcanzada en abril y prorrogada en varias ocasiones, los enfrentamientos y bombardeos no se han detenido por completo, lo que mantiene la frontera bajo tensión y eleva la preocupación internacional.
Desde Beirut, el presidente Joseph Aoun denunció que el país afronta una “agresión feroz” y afirmó que el Gobierno trabaja para aliviar el sufrimiento de la población, especialmente en las zonas del sur. A la vez, reiteró su respaldo a una salida negociada y defendió el diálogo con Israel como la vía más segura para preservar la estabilidad regional, en medio de una crisis que sigue sumando costos humanos crecientes.
