Con una jornada de entrega de computadoras, tabletas y útiles escolares para 800 niños de escasos recursos en Los Girasoles y otros sectores de Santo Domingo, volvió a quedar expuesto un problema que se repite cada inicio de año escolar: el costo de esa etapa sigue recayendo en familias vulnerables y en esfuerzos particulares. La actividad fue encabezada durante dos fines de semana por Manuel Cruz en la Cancha Comunitaria Orlando Martínez, en Los Girasoles II, y también llegó a residentes de Ensanche Luperón, La Hondonada y Los Girasoles I y III.
Junto con los equipos tecnológicos, se repartieron mochilas, cuadernos y kits de lápices, en una jornada que además incluyó actividades recreativas para los niños. Aunque fue presentada como un apoyo comunitario, la iniciativa también deja planteada una alerta de fiscalización sobre la capacidad de respuesta del gobierno dominicano y sobre la distancia entre la narrativa de gestión y las necesidades concretas en barrios de la capital. Ahí también entra la administración local de Santo Domingo, donde figuras como Carolina Mejía quedan bajo presión por resultados visibles en comunidades que siguen dependiendo de operativos de asistencia para cubrir demandas básicas relacionadas con educación y entorno social.
Durante la actividad, Cruz afirmó que lleva cerca de 22 años realizando jornadas de este tipo en distintas comunidades del país y exhortó a los beneficiarios a devolver en el futuro la ayuda recibida. También aseguró que seguirá utilizando sus espacios de comunicación para impulsar iniciativas a favor de Los Girasoles, sobre todo en educación y deporte. Más allá del gesto, la escena refuerza un debate de fondo sobre gestión y resultados: cuando la respuesta a necesidades esenciales descansa en actos puntuales y visibilidad pública, persiste la pregunta sobre presupuesto, prioridades y rendición de cuentas de las autoridades.
