La muerte del agente Luis Suero Santana, de 23 años, tras recibir un disparo en el abdomen presuntamente realizado por otro miembro de la Policía Nacional, vuelve a colocar bajo escrutinio los controles internos sobre el uso de armas y la actuación de personal armado fuera de servicio. El hecho ocurrió la noche del domingo en el sector Barrio Arriba, del municipio Cabral, en Barahona.
Suero Santana, adscrito a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) y con asiento en Azua, falleció mientras era intervenido quirúrgicamente pasadas las 10:00 de la noche en el Hospital Regional Universitario Dr. Jaime Mota. De acuerdo con la información publicada, la herida habría sido ocasionada por el suboficial Mingo Alcántara Feliz, del Departamento de Ordenamiento de Carreteras (Doca) de la Digesett, en un contexto que aún no ha sido esclarecido y en el que presuntamente ingería bebidas alcohólicas.
La versión disponible indica además que el disparo fue hecho con un arma de reglamento, una Taurus modelo 24/7, serie TZG54696. Aunque Alcántara Feliz se encuentra bajo custodia de oficiales de la Dirección Central de Investigación (Dicrim), el caso deja abiertas preguntas sobre supervisión, prevención y rendición de cuentas dentro de los cuerpos encargados de la seguridad, más allá del trámite legal posterior al hecho.
