Organizaciones de derechos humanos de Marruecos acusaron este sábado a Rabat de haber fracasado de forma “rotunda” en su política migratoria, al considerar que unas 100.000 personas se desplazaron hacia la frontera norte con la intención de entrar en Ceuta. La crisis, sobre la que Marruecos mantiene silencio oficial, comenzó el jueves, cuando 60.000 migrantes accedieron de manera irregular a la ciudad autónoma, en su mayoría jóvenes, aunque también había familias y menores, incluidos bebés. Según las autoridades españolas, el episodio ha dejado al menos 67 muertos.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), en un comunicado crítico, sostuvo que lo ocurrido evidencia el “bloqueo del horizonte social” en Marruecos y la incapacidad del Estado para asegurar “el mínimo de dignidad humana” a la población. La organización atribuyó al Estado marroquí una responsabilidad “política y jurídicamente” sobre unas condiciones que desembocaron en un éxodo colectivo que comparó, por su magnitud, con escenarios de guerra o conflicto armado.
La AMDH remarcó además que la crisis no constituye un hecho aislado, sino el resultado de “décadas de marginación, empobrecimiento y exclusión social”, y la describió como una señal grave de pérdida de confianza en las instituciones públicas. También acusó a Rabat de utilizar políticamente la migración como instrumento de presión, en un señalamiento que eleva la alerta institucional sobre la gestión estatal de una emergencia de alto costo humano.
