La crisis de los productores de tomate bugalú en Rancho Arriba, provincia Ocoa, vuelve a colocar bajo presión la respuesta del gobierno dominicano ante un sector que reporta daños por lluvias, sequía, caída de precios y falta de mercado. En medio de ese cuadro, agricultores consultados describieron una situación crítica y advirtieron que, pese al levantamiento realizado tras las lluvias de la tormenta tropical Melissa, todavía no han recibido pago por las pérdidas reportadas.
Albert Lachapel, José Julian Rodriguez, Felin Mejía y Frandelis Francisco Polanco dijeron que la sobreproducción y la falta de salida comercial los han llevado a regalar, botar o usar como alimento para animales parte del tomate. Lachapel afirmó que, tras cuatro siembras, las pérdidas ascienden a 3 millones de pesos y que mantienen deudas con agroquímicas. También señaló el desfase entre el precio pagado al productor, de 7 y 8 pesos la libra de primera, y el valor en supermercados, de 35 y 40 pesos, al reclamar que el gobierno debe estabilizar los precios.
Rodríguez sostuvo que desde diciembre pasado ha perdido más de 6 millones de pesos en producción de tomate bugalú y recordó que, después del levantamiento oficial por los efectos de Melissa, el pago a los afectados sigue pendiente. Durante un recorrido por zonas de La Sabana en Banilejos, el proyecto Agrario y otros lugares, este medio observó cantidades del producto aún en fincas, una imagen que refuerza el contraste entre la intervención anunciada y la falta de resultados que denuncian los hombres del campo.
