La revisión de los subsidios a los combustibles y al sector eléctrico vuelve a poner bajo la lupa una de las mayores cargas del presupuesto nacional: el costo de sostener transferencias que, según Henri Hebrard, deben ser más focalizadas, sostenibles y eficientes. En un panel celebrado en el foro “Visión de Negocios 2026: Después del shock: riesgos, reacomodos y oportunidades”, organizado por Amchamdr, el asesor económico advirtió que el peso de estos subsidios sobre las finanzas públicas obliga a reconsiderar su diseño y sus resultados.
El economista recordó que desde marzo de 2022 República Dominicana mantiene un mecanismo de subsidio a los combustibles para transporte que ha mitigado los aumentos para los consumidores, aunque insistió en que ese alivio supone un costo considerable. Señaló que, de los RD$280,000 millones de déficit previstos en el presupuesto, equivalentes a cerca de 3.2% del PIB, una parte importante corresponde a transferencias para cubrir pérdidas del sector eléctrico y a subsidios para combustibles.
Precisó además que el presupuesto incluye alrededor de RD$85,000 millones para cubrir las pérdidas de las distribuidoras eléctricas y entre RD$12,000 millones y RD$13,000 millones para subsidiar los combustibles. Su planteamiento plantea un contraste de fondo entre la necesidad de amortiguar el impacto de los precios energéticos y la carga que esas decisiones trasladan al presupuesto, en un escenario que refuerza la exigencia de una mayor fiscalización sobre la eficiencia del gasto y sus resultados reales.
