En Estambul, Turquía, Pakistán y Arabia Saudí dieron un paso para levantar una nueva arquitectura de seguridad en Oriente Próximo, basada en más cooperación militar, el desarrollo conjunto de capacidades de defensa y la opción de incorporar a otros países de la región. La decisión se tomó durante la primera reunión del acuerdo de Defensa de La Meca a nivel de ministros de Defensa, titulares de Exteriores y jefes de Estado Mayor.
Hakan Fidan, ministro de Exteriores turco, sostuvo que la alianza pretende aportar estabilidad regional y reducir la incertidumbre. El esquema contempla que Arabia Saudí acoja la sede de la nueva estructura y que un representante de Pakistán ocupe la secretaría general durante los tres primeros años. Además, los tres países acordaron reforzar sus fuerzas armadas con ejercicios y actividades conjuntas, ampliar la cooperación en la industria de defensa y estudiar el desarrollo y la producción compartida de tecnología militar.
En un comunicado, el bloque reiteró su voluntad de trabajar por una paz y una estabilidad sostenibles, además de su respaldo a la desescalada y a la solución pacífica de las crisis. Aun así, el pacto se formaliza en un escenario marcado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y por los movimientos de Arabia Saudí y Pakistán para estrechar su cooperación en defensa, una circunstancia que deja abierta la duda sobre la eficacia concreta de la nueva estructura más allá del anuncio político. Estados Unidos apoyó el acuerdo y Donald Trump lo describió como un primer paso hacia una defensa más eficaz y una mayor integración regional.
