La advertencia de suspensión de clases en el liceo Salomé Ureña de Pimentel volvió a colocar bajo escrutinio una situación que, según la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), lleva alrededor de un año sin solución pese a los reclamos de la comunidad educativa. El presidente de la ADP en ese municipio, Francisco Serra, informó que si continúan las lluvias y no se corrigen las calles frente al centro, los docentes dejarían de acudir al plantel por las dificultades de acceso y el riesgo que representa la zona.
Serra explicó que cuando llueve el área se vuelve prácticamente intransitable, lo que impide el desplazamiento seguro de maestros y estudiantes. “El día que llueva, como eso está intransitable, eso no está apto para humanos. Ese día vamos a liberar a los maestros de que vayan al centro porque no pueden presentarse, ya que nos es imposible llegar”, afirmó. También sostuvo que durante este período se han registrado accidentes que han involucrado a personal docente, tanto en vehículos como a pie.
De acuerdo con la denuncia, la situación ya fue comunicada a las autoridades correspondientes, incluido el Ministerio de Obras Públicas, pero los trabajos aún no concluyen. El caso expone el contraste entre la gestión pendiente de una vía de acceso básica y su impacto directo sobre el funcionamiento escolar, en un escenario donde cada lluvia amenaza con interrumpir la docencia y agravar el riesgo para la comunidad educativa.
