Bolivia ingresó este miércoles en una nueva etapa de su crisis política y social con la juramentación de Ernesto Justiniano como nuevo ministro de Defensa y el envío al Parlamento de un proyecto de ley para reglamentar los estados de excepción. La decisión del presidente Rodrigo Paz Pereira llega tras más de un mes de bloqueos de carreteras, protestas en distintas regiones y crecientes problemas para el abastecimiento de alimentos y combustibles, en un escenario que evidencia el desgaste de la gestión frente al conflicto.
Los cortes de rutas han afectado el transporte de mercancías, generado escasez de productos básicos en algunas localidades y aumentado la presión sobre el Ejecutivo, que busca contener la crisis sin profundizar la confrontación con los sectores movilizados. En ese marco, el relevo en Defensa y la propuesta legislativa sitúan en el centro la necesidad de vigilancia institucional sobre las medidas que adopte el poder ante una situación excepcional.
Durante la ceremonia de posesión en el Palacio Quemado, Justiniano aseguró que su gestión estará guiada por la prudencia, la firmeza y la responsabilidad, y descartó las acusaciones que asocian las acciones del Estado para restablecer la normalidad con prácticas autoritarias. “La firmeza con legalidad no es abuso. El diálogo con responsabilidad no es debilidad”, afirmó el nuevo titular, mientras el país sigue a la espera de resultados concretos frente a una crisis que ya golpea el bienestar colectivo y mantiene abierto el debate sobre los límites y controles de la respuesta oficial.
