La reapertura del espacio aéreo entre la República Dominicana y Cabo Haitiano fue recibida con optimismo por los sectores aeronáutico, comercial y turístico de ambos países, aunque el propio proceso dejó claro que la autorización oficial todavía no equivale a una normalización efectiva de las operaciones.
Pese a que las autoridades dominicanas y haitianas volvieron a autorizar los vuelos hacia esa ciudad del norte de Haití, el presidente de la Asociación Dominicana de Líneas Aéreas (ADLA), Omar Chahin Lama, indicó que continúan presentes desafíos técnicos, administrativos y operacionales. Señaló que los vuelos chárteres ya tienen autorización y que las aerolíneas nacionales están en condiciones de retomar esos servicios, pero advirtió que el anuncio de reapertura se hizo con solo dos días de anticipación, un plazo insuficiente para que parte de la industria completara los procesos necesarios para una reactivación inmediata y plena.
La recuperación de la conectividad aérea hacia Cabo Haitiano, uno de los principales polos económicos y comerciales de Haití, también depende de una estructura operativa que aún debe volver a ponerse en marcha. Entre los pendientes figura el restablecimiento formal de las coberturas de las compañías aseguradoras para esa zona del territorio haitiano, una condición clave para que el retorno de los vuelos no se quede en un anuncio y pueda traducirse en operaciones estables para comerciantes, empresarios y ciudadanos con vínculos familiares y laborales a ambos lados de la frontera.
