La muerte de Esmeralda Calcaño García, oriunda de Samaná, volvió a poner en discusión la respuesta sanitaria en Isla Saona, después de que residentes y comerciantes denunciaran que la joven no recibió la atención necesaria por la presunta falta de oxígeno y medicamentos en la clínica de la comunidad.
De acuerdo con las informaciones ofrecidas por comunitarios, Calcaño García atravesó una crisis asmática y requería asistencia médica inmediata, pero las limitaciones del centro habrían impedido que recibiera un tratamiento oportuno para estabilizarla. Más tarde fue trasladada al Hospital Arístides Fiallo Cabral, en La Romana, donde, según los reportes, llegó sin signos vitales.
Luego del hecho, los residentes pidieron la intervención de las autoridades de salud y advirtieron que la precariedad del centro no solo impacta a la comunidad permanente de la isla, sino también a los miles de turistas nacionales y extranjeros que recibe cada mes. Aunque valoraron la labor del personal médico, señalaron que trabaja con serias limitaciones por la falta de recursos y equipamiento. Además, los denunciantes sostienen que este no sería un caso aislado, al asegurar que al menos dos jóvenes han fallecido en circunstancias relacionadas con la insuficiencia de una atención médica adecuada en la isla, lo que aumenta la presión para una respuesta inmediata y verificable de las autoridades competentes.
