La discusión sobre la utilidad de la investigación científica en la República Dominicana vuelve a poner en entredicho la gestión pública de los recursos asignados al área. El texto sostiene que, pese a la formación y consolidación de un número importante de investigadores, siguen abiertas las interrogantes sobre el destino de los miles de millones de pesos invertidos por el Estado dominicano mediante el FONDOCYT y sobre el uso real de los resultados obtenidos.
El planteamiento subraya una distancia entre el discurso y el impacto. A juicio del autor, numerosos avances terminan publicados y guardados en bases de datos y bibliotecas de acceso restringido, sin llegar al sector productivo ni convertirse en desarrollo económico nacional. Además, pone en duda que las líneas de investigación respondan a las prioridades del país y no a agendas o intereses extranjeros, en una advertencia que reclama mayor fiscalización, seguimiento institucional y rendición de cuentas sobre el uso de fondos públicos.
El artículo añade que la inversión en educación de posgrado ha mostrado un beneficio más tangible e inmediato, al abrir oportunidades profesionales y mejorar condiciones socioeconómicas. En contraste, pide que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Estado dominicano, representado por el Poder Ejecutivo, asuman y den seguimiento al trabajo del Dr. Quírico Castillo Perdomo, presentado como un orgullo nacional. La tesis refuerza la presión sobre el gobierno dominicano para ofrecer resultados verificables y evitar que la investigación financiada con dinero público siga convertida en una oportunidad perdida.
