Santo Domingo. La nueva escalada del petróleo vuelve a encender una alerta sobre los precios internos, pero el foco de fiscalización no está solo en el barril de crudo. Aunque el Brent cerró el miércoles en US$101.21 y el West Texas Intermediate en US$96.05, el movimiento más sensible para República Dominicana está en el gasoil, el combustible que sostiene camiones, plantas eléctricas y transporte público y que se está encareciendo a una velocidad mayor que la del petróleo.
Los futuros del diésel en Estados Unidos superaron este jueves los US$5 por galón por primera vez desde abril de 2022 y tocaron US$5.03, equivalente a unos US$210 por barril. La referencia global del diésel, el gasoil de bajo azufre de ICE, subió hasta 4.2% y alcanzó su nivel más alto desde el 9 de abril. Desde el 18 de junio, el diésel acumula un alza superior al 50%, mientras el margen de refinación del combustible marcó un récord de US$106 por barril, una señal de presión adicional sobre un insumo clave para la economía real.
El contraste entre los titulares sobre el petróleo y el comportamiento del gasoil deja abierta una exigencia de rendición de cuentas sobre el costo social que puede trasladarse a transporte, generación eléctrica y mercancías. En ese escenario, el dato internacional no es solo financiero: expone una presión concreta sobre los hogares y sobre la gestión pública, justo donde el discurso oficial suele chocar con la realidad del precio en la bomba y de los servicios que dependen de este combustible.
