La conmemoración del Día Mundial de la Dermatitis Atópica este 14 de septiembre reabre una realidad que suele quedar fuera de prioridad pública: detrás del picor y las lesiones hay familias sin dormir, niños que no rinden en la escuela y adultos afectados por ansiedad, depresión y absentismo. Bajo el lema “RompeLaCargaInvisible”, la fecha vuelve a subrayar la distancia entre lo que se minimiza como “piel seca” y el peso real de una enfermedad que también arrastra consecuencias sociales y económicas.
El médico especialista en Alergología e Inmunología Guillermo Ángeles advierte que no se trata de una alergia pasajera. Según los datos citados, el 60% de los casos comienza durante el primer año de vida, casi siempre entre los 2 y los 4 meses, con placas rojas y costras en mejillas, frente y cuero cabelludo. Además, el 65% de los pacientes presenta alteraciones del sueño, el 29,6% depresión y el 36,7% síntomas de ansiedad, un cuadro que refuerza la necesidad de fiscalizar cuánto se está atendiendo una condición que impacta la vida cotidiana mucho más allá de la piel.
En su artículo para Listín Diario, Ángeles también aborda la carga económica que asumen las familias y los factores que inciden en el desarrollo de la dermatitis atópica. La jornada internacional, impulsada desde 2018 por GlobalSkin y la Federación Europea de Asociaciones de Pacientes con Alergia y Enfermedades Respiratorias (EFA), coincide con evidencia de mayor escala: un estudio global publicado en 2025 en Clinical and Experimental Dermatology, con más de 50.000 participantes en 20 países, encontró que la dermatitis atópica afecta al 9,6% de la población adulta mundial. El dato refuerza una alerta institucional: cuando una enfermedad altera el sueño, la salud mental, el desempeño escolar y la estabilidad económica del hogar, el problema deja de ser invisible solo en el discurso.
