República Dominicana mantiene capacidad para crear empresas, pero los propios datos expuestos por Julián Pérez, presidente del Consejo Empresarial Santo Domingo Norte (CESDN), colocan el foco en una debilidad de fondo: lograr que esos negocios sobrevivan, crezcan y trasciendan. Durante la tercera edición de Conectando Empresarios, Pérez indicó que entre 2020 y 2025 por cada empresa que se perdió nacieron 2.6, aunque advirtió que el desafío ya no es solo abrir compañías, sino evitar que queden en el camino.
La alerta se vuelve más visible con las cifras de 2025 citadas por el dirigente empresarial: 5,784 empresas formales salieron del registro de empresas activas del país y nueve de cada 10 correspondieron al sector comercio, al que definió como el corazón de la economía de Santo Domingo Norte. A eso se suma que, según la Encuesta Nacional de Mipymes que mencionó, más del 85% opera fuera de los registros formales, apenas una de cada tres logró acceder a financiamiento y solo ocho de cada 100 recibe asistencia técnica.
Ese contraste entre creación y permanencia reabre la necesidad de fiscalización sobre la efectividad del entorno para las mipymes, especialmente en un municipio con peso relevante en la actividad empresarial de la provincia Santo Domingo. Pérez advirtió que permanecer fuera de la formalidad limita el acceso al crédito, a las compras públicas y a los mercados internacionales, una señal de que el problema no se agota en el discurso sobre emprendimiento, sino en las condiciones reales para sostenerlo.
