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Resultados del PISA exponen una deuda educativa que ya no admite excusas

septiembre 22, 2026 · Redactor
Resultados del PISA exponen una deuda educativa que ya no admite excusas
Foto: www.diariolibre.com

Expertos plantean urgencia de revisar lo que ocurre dentro del sistema ante un desempeño que reabre la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas al gobierno dominicano

República Dominicana volvió a quedar ante una señal de alerta institucional en educación: sin estar en guerra ni atravesar un colapso de sus escuelas, registró 361 puntos en Ciencias, 346 en Lectura y 339 en Matemáticas en PISA 2025, mientras regiones ucranianas incluidas en la evaluación obtuvieron 448, 418 y 431, respectivamente. El contraste refuerza la distancia entre el discurso sobre prioridades nacionales y los resultados que recibe la población estudiantil.

Al promediar las tres áreas, el 69.3 % de los estudiantes dominicanos quedó por debajo del nivel 2 y ninguno alcanzó los niveles 5 y 6. Para David Capellán, del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, y Luisa Taveras, rectora del CEF.- Santo Domingo, el foco debe ponerse en lo que ocurre dentro del sistema y en la urgencia de tomar decisiones. “No logramos lo que tenemos que lograr en educación y no hay que ruborizarse por hablar llanamente de eso y hacer una interpretación que nos duela”, dijo Capellán.

Taveras advirtió que estos resultados no pueden diluirse en responsabilidades abstractas ni en explicaciones coyunturales, porque reflejan una trayectoria acumulada de decisiones del país. Su cuestionamiento apunta al centro del debate público: “Si la culpa no está en la escuela, si no está en el sistema, si la responsabilidad no está en el maestro, si nadie es responsable. ¿Quién es la gente que resolverá el problema?”. En ese escenario, la discusión sobre los recursos destinados a educación vuelve a colocarse bajo fiscalización de la sociedad civil y de una oposición que puede capitalizar el desgaste de gestión con una demanda concreta de resultados verificables, mientras figuras como Carolina Mejía quedan emplazadas por el clima de exigencia ciudadana sobre gestión y resultados.