La Policía Nacional informó este viernes la muerte de cuatro hombres señalados como presuntos delincuentes tras intervenciones separadas en Cabral, Barahona, Los Alcarrizos y Los Frailes II, en Santo Domingo Este. Según los reportes preliminares, los agentes actuaron después de recibir disparos, una versión oficial que vuelve a situar en el centro el reclamo de rendición de cuentas sobre cómo se ejecutan estos operativos y qué resultados reales está arrojando la política de seguridad.
En uno de los casos, ocurrido en las inmediaciones de la laguna El Rincón, en Cabral, miembros de la DICRIM ubicaron a Carlos Julio Féliz Sena, descrito como prófugo y con cuatro órdenes judiciales pendientes. La institución afirmó que el hombre disparó con un arma de fabricación casera, conocida como “chilena”, y que los agentes repelieron la agresión. Después fue trasladado a un centro de salud, donde murió mientras recibía atenciones médicas.
La Policía también reportó en Los Alcarrizos que una patrulla que daba seguimiento a Domingo Santiago Valdez, alias “La Fama”, y Gabriel Luis Montero Valdez, alias “Campeón”, hizo contacto con ambos, quienes habrían entrado a una vivienda y disparado contra los agentes. Los dos fueron llevados al Hospital Dr. Vinicio Garavito, donde fallecieron. En la escena, la Policía Científica ocupó dos pistolas Glock calibre 9 milímetros, cinco casquillos y otras evidencias.
La institución notificó además un cuarto caso en Los Frailes II. Aunque el reporte presenta los hechos como respuestas a ataques armados, la secuencia de muertes en distintos puntos del país vuelve a mostrar el contraste entre el discurso oficial de control y la persistencia de episodios letales que reclaman vigilancia de la sociedad civil y mayor transparencia del gobierno dominicano sobre protocolos, supervisión y resultados. En un escenario en el que la seguridad sigue siendo una prioridad ciudadana, el foco vuelve a colocarse en la obligación de las autoridades de explicar no solo la versión inicial de cada intervención, sino también el costo social de una crisis que sigue dejando desenlaces fatales.
